Al llegar a la residencia de los padres de Alexander, nos detuvimos frente a la preciosa vivienda de diseño victoriano. Observé con admiración su sofisticada fachada de un blanco suave que resplandecía bajo los rayos del sol.
En el jardín delantero, se alzaba con majestuosidad la escultura de una mujer tallada en mármol, rodeada de flores multicolores que parecían moverse al compás de la suave brisa. El extenso jardín, con sus senderos frondosos y arbustos cuidadosamente recortados, resultaba