Días después, Fernando tenía todo listo para cobrar su apuesta. Buscó a Isabella en su casa.
—Solo vine a avisarte que tengo todo listo para cobrar mi premio. Hoy siete de noche suite King, Hotel Hilton, aquí tienes las llaves. No faltes —extendió su mano y se las entregó.
«¡Maldito idiota!» dijo en su mente Isabela, observó a Fernando altiva.
—Ahí estaré, soy una mujer de palabra —expuso y se retiró a su alcoba.
“¿Qué tendrá en mente este loco?” se cuestionó.
Se encerró en su habitación. E