Sin saber por dónde empezar, comienzo a buscar por toda la casa, donde puede estar la habitación de pánico donde seguramente este bastardo controla todo. Entonces, mis hombres lobos entran listos para destruirlo todo y yo niego.
— Ayúdenme a buscar a esa rata, pero, no lo enfrenten, quiero hacerme cargo de él por mi cuenta. — digo.
— ¡Sí, señor! — dicen todos de inmediato.
Recorremos el lugar, nos encontramos con hombres lobos que luchan por defender su territorio, pero, al final, no importa