Mundo ficciónIniciar sesiónOchenta años después
La brisa golpea mis mejillas mientras los hijos de mis nietos corren por un jardín que me trae buenos recuerdos. Una mano, arrugada se coloca sobre la mía, para entregarme un poco de calor que tanto disfruto sentir de él.Su cuerpo, ya no es el mismo de antes, pero, sin duda, aunque este tan mayor, se mantiene en forma como todo hombre dedicado a su físico ahora que no es el alfa líder de la manada.&md






