Aunque Bramond sabe que no me gusta que me persigan hablando sin detenerse, es justamente lo que hace, hasta que entro al auto donde impide que cierre la puerta, causando que lo observe molesto.
— Díganos todo lo que necesita y no dudaré en ayudarlo. — dice Bramond.
— Déjame ir a la manada al menos, para saber si necesito o no tu ayuda. — digo con frialdad.
— Claro, señor. — dice Bramond.
Cierro la puerta y de inmediato, nos marchamos rumbo a la manada Eclipse donde se atrevieron a causar p