Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe sentía como en un cuento de hadas, una donde el príncipe no necesita que la princesa le diga que quiere que haga o diga, porque este aparece tan rápido que no es posible para mí controlar mi agitado corazón.
— No has cambiado, cuando estás inmensamente feliz, liberas tus feromonas con fuerzas, mientras tu rostro se torna tan rojo como un tomate y tus ojos brillan con intensidad.>> Antes lo hacías por los helados, ahora






