86| Lo sé.
Helene había perdido la noción del tiempo, el dolor en el vientre aumentó más, hasta convertirse en una punzada insostenible que la hizo gritar un par de veces. Se mordió la mejilla con tanta fuerza que la sangre le manchó la lengua y solo cuando sintió que la camilla en la que estaba entró a una habitación del hospital abrió los ojos.
Itsac estaba a su lado, agarrando con fuerza su mano y le dio un beso en la frente, un médico entró con una bata blanca y unos lentes sucios.
— Sáquenlo de aquí