31| Bajo la mira.
HORAS ANTES
A Toro se le comenzaron a acabar los favores, y tuvo que esperar un muy largo rato en la sala de espera del hospital para que el doctor que le debía el favor le diera la autorización para ver al prisionero.
Los dos policías que lo custodiaban salieron del área del hospital donde estaba, cosa que se le hizo extraño a Toro, pero lo dejó pasar, el hombre estaba moribundo, ¿A dónde iba a escapar?
Una mujer con un gorro de lana entró por las pertas que daban al ala del hospital
Toro