122| Preso.
Sumergido en la oscuridad, Itsac sintió que llevaba toda una eternidad en ella, que el tiempo se había detenido, que todo se había detenido: su respiración, su corazón el aire alrededor. Recostó la cabeza en la pared y trató de sentir el frío que desprendía, pero no lograba sentir nada, era como si tuviera la piel entumecida. De repente terminó, la luz regresó a sus ojos y fue tan fuerte que tuvo que parpadear un par de veces para que no lo cegara, miró por la estrechísima ventana circular que