121| hacer lo que hay que hacer.
— Si no demuestra que es un familiar, lamentablemente no puedo dejarlo pasar, son las órdenes que tengo — le dijo la recepcionista a Toro, pero el hombre, fúrico, le dio un golpe al mostrador y el vaso de agua que tenía la mujer se regó en el suelo.
— Soy su amigo, desde hace más de 10 años que somos amigos, es casi como mi hijo, no pueden tenerlo aquí de esta forma, ¡no pueden obligarlo a estar acá si no quiere! — le gritó, la mujer parecía tranquila, era como si ya le hubiesen advertido que é