116| soledad.
Helene apretó con fuerza la mano que le ofrecía Aurora mientras el taxi se deslizaba por la ciudad, su teléfono comenzó a sonar, era varios números desconocidos así que ella los ignoró y luego puso el aparato en modo avión.
El corazón le latía con fuerza, aún ni siquiera había sido capaz de creer lo que estaba pasando, todo había sucedido de manera tan rápida, tan explosiva. Hubiera querido abrazar más a Itsac, darle un beso y decirle que lo amaba, que se despidiera de su bebé aunque él apenas