Alonso salió de casa y se encontró con que faltaba el auto de Arturo. Los dos se vieron y su primo le dio una palmadita en el hombro.
—Dejé las llaves pegadas. —comentó Arturo. —Pensaba qu este era un lugar seguro.
—Mi hijo tiene catorce y no sabe conducir bien. No esperes que pague tu coche y recuerda que si no tienes seguro estás en demasiados problemas.
Arturo vio a su primo y le dio