Esa noche me acosté feliz y satisfecha. Me negaba a volver a ser esa Ivanna que había estado deprimida y depresiva tanto tiempo. Esta nueva etapa en mi vida me tenía ansiosa, pero a la vez contenta. Quería vivir el amor de pareja nuevamente, ese amor que era cómplice, que era puro y real. Llevaba unos quince minutos recordando lo que había sido esta semana, recordando los besos y las caricias de Máximo, cómo me había hecho el amor suave y salvajemente, cómo nos compenetrábamos juntos, cuando so