Como Jazmín estaba sola, le dijimos que fuera con nosotros a almorzar. No quiso aceptar en primera instancia, pero Arthur puso su mejor cara de gatito con botas y ella terminó aceptando y abrazándolo con mucho cariño. Quizás era, como su figura paterna, ya que estaba sola en este país y Arthur siempre se preocupaba de las chicas, vivía al pendiente de ellas. Qué si les faltaba algo, qué si comieron, si durmieron bien, si les dolía algo. A veces me sentía la madre de ellas. Era muy gracioso. Ell