Entre en casa, me sente en el sillon poniendose Alejandro a mi lado cogiendo mi mano sin apartar su mirada de mi.
—-- ¿Era ese italiano el que te esperaba fuera? — pregunto.
—- Si, pero no te importa, son cosas mías y de él —- respondi.
De pronto, mi madre se levantó mirandome a mí primero, para después mirar a su nieta.
—- Alicia, ¿ayudas a la abuela a poner la mesa? — le pregunto.
—- Sí abuela ya voy, espera un momento —- dijo mi hija acercándose a mi.
—- Mamá ¿cuándo viene papá? lo echo de m