Estabamos hablando Giovani y yo, cuando escuchamos tocar a la puerta de la habitación, mi esposo se acercó para ver quien era, tapandome yo con la sabana de la cama, para ir yo también con el, pero preferi quedarme en la cama al final, estaba muy cansada y dolorida.
—- Hola tio, Mamma ¿como esta? — escuché decir a mi marido.
Me levanté de la cama, poniendo atención a lo que hablaría mi esposo con su familia, ya que la habitación estaba separada del pequeño salón.
—- Giovani, estas casado con un