Paso a paso, despacio íbamos andando Antonello y yo hacia el altar donde estaba Giovani y su tío mirandome mientras sonreía, al llegar Antonello se sento en una de las sillas, mientras que Giovani cogia mi mano y el cura que se contrato nos bendecía. Cambiamos los anillos, escuchando gritar mi hija llena de felicidad, sonriendo nosotros también, Nos besamos cuando el curo nos confirmó que ya éramos marido y mujer, escuchando los gritos de la familia italiana de Giovani y Antonello, felicitándo