Mario llevaba a su amante en brazos mientras yo abría las puertas del coche, subimos los dos, arranque nerviosa el coche para ir a la clínica, pero no podía ir demasiado rápido pues los nervios que tenia me hacían temer que nos podemos estrellar con algún coche mientras Mario intentaba tapar la herida que su amante tenía para que no perdiera más sangre, mientras decía mil clases de insultos.
Al llegar a la clínica, Mario bajó corriendo con su amante en brazos entrando en urgencias, yo aparqué