La mujer me volvio a llevar al dormitorio acostandome encima de la cama, paso una tela húmeda por mi espalda para limpiar mi sangre, me quitaron lo que llevaba en la cabeza, luego vi a uno de los sicarios llevando en su mano una bolsa blanca, quise darme la vuelta porque sabía que aquello era la sal que Bryan les dijo que me pusieran, pero cuando intente levantarme de la cama, él entró acercándose a la cama, cogiendo mis brazos.
—- Lo has hecho muy bien, ahora estate quieta, te guste o no esto