—- Ven conmigo, te prometo no hacerte daño — me dijo cogiendo mi mano, haciendo que entrara en aquella habitación, parándose cuando estabamos en medio..
Duncan se puso detrás de mí, me tapo los ojos con una cinta de seda, haciendo que me sentara en una de las camillas que vi.. De pronto sentí una pluma acariciando mis mejillas, mis brazos, mi cuello, mi espalda y el principio de mis pechos, sintiendo como me daba como escalofríos en todo mi cuerpo.
—- ¿Que sientes?¿te gusta? —- me preguntó Dunc