Mario me puso la cadena en el collar que llevaba yo en el cuello, me hizo tumbarme boca abajo en la cama, poniendome en mi ano una especie de tapón algo incómodo y que me hizo mucho daño cuando me lo incrusto. Una vez que ya estaba, nos fuimos de casa hacia el coche, dirigiéndose Mario al club, bajamos del coche, obligándome a quitarme el abrigo haciendo que me sintiera una puta desnuda que buscaba clientes. Al entrar nos quedamos un momento de pie en la barra pidiendo Mario para él un vaso de