Esa noche me fue imposible conciliar el sueño, aquellas cosas que tenía en mi cuerpo no dejaba de darme placer y como consecuencia orgasmos. Al día siguiente, cansada, agotada y sintiendo algún que otro dolor en mi vientre, Mario me quito todo lo que la noche anterior me puso en el cuerpo, pero cuando quiso hacerme suya, me negué, no podía más, aunque sabía que no le sentaria muy bien, pero yo estaba rota. Después de desayunar, nos vestimos para ir a la clínica y aunque me negué una y otra vez