Dos semanas habían pasado desde la noche de la gala, y para Mikaela, el tiempo se había convertido en un enemigo voraz.
El éxito con Dowzen Klein había inyectado una energía eléctrica en el departamento creativo; ya tenían las cláusulas firmadas y el cronograma de producción listo. Sin embargo, para Miki, cada hora del día parecía estar dividida en compartimentos que amenazaban con colapsar unos sobre otros.
Por un lado, estaba Aura. El proyecto oficial requería el ciento uno por ciento de sus