Capítulo 46. Amigos
Marcelo negó al escuchar aquellas palabras, pero tenía que admitir que Simón tenía el valor para presentarse delante de él y arriesgar su pellejo. Tenía que admirar su sentido de responsabilidad y eso era gracias a los padres que tenía.
—Señores Vidal, no sé ni como dirigirme a ustedes. Ni como reparar lo que Simón ha hecho —expresó Agustín con el rostro mortificado.
—Para lo que nuestros hijos han hecho, se ha necesitado de los dos. No seré intransigente con el muchacho, pero estoy de acuerdo