Capítulo 43. ¿Cómo está mi hija?
Natalia sintió como si toda la valentía escapaba de su cuerpo, se sintió ligera de peso, quizá era la conciencia de saber que nunca más debía preocuparse por Efraín, él estaba muerto. Ella lo había asesinado. ¡Lo había asesinado!
—Lo maté —susurró con la voz temblorosa.
—Lo merecía, Natalia, no te aflijas —le respondió Julián, envolviéndola entre sus brazos y cubriendo con su cuerpo, el cuerpo de Efraín tirado en el piso.
Los disparos continuaron escuchándose, pero no duró mucho tiempo. Los