Capítulo 41. No le temo a la muerte
Andrés se puso de pie al ver llegar a su hermana, había pasado bastante tiempo desde la última vez que se reunieron, en la boda de Ximena.
—¿Cómo está mi hijo, Andrés? —preguntó con lágrimas en los ojos, angustiada, desesperada.
—Su condición no ha mejorado desde que llegó del pueblo. Sigue en coma, luchando por su vida —dijo. Andrés prefirió ser sincero, no servía de nada mentirle a estas alturas del partido.
—¿Qué fue lo que pasó? ¿En qué ha estado metido Ignacio para terminar así? —sollozó G