Capítulo 40. Alicia ha sido secuestrada
Paloma miró a Marcelo apretar la mandíbula con fuerza; las facciones de su rostro cambiaron de la angustia a la ira en un segundo. Sus dedos se cerraron sobre el teléfono, y su mano libre formó un puño; apretó tanto que sus nudillos se pusieron blancos.
La mujer no sabía qué era lo que su esposo estaba escuchando al otro lado de la línea, pero nada bueno debía ser para que se transformara de esa manera.
—¿Eso es todo? —le escuchó preguntar. Paloma estaba expectante y nerviosa. Un nudo de miedo