Capítulo 39. Un trato peligroso
El jefe de la policía intentó negarse, pero al final, los vaqueros habían logrado convencerlo y condujeron hacia Ojo de Agua, para vigilar a Hilario, mientras la orden de captura fuese emitida por quien correspondía.
—Dudo que Hilario se quede sentado en la comodidad de su sala y esperar a que la policía no venga a interrogarlo —dijo Samuel, mientras estacionaba la camioneta entre los límites de sus tierras y bajaban.
—Pienso distinto, papá. Hilario no tiene idea que Martín lo ha delatado, segu