Capítulo 25. El amor no es una necesidad
—¡Esto es un atropello! ¡Un abuso de autoridad, agente! —gritó Hilario detrás del jefe de la policía, tras verse perdido.
—¿Lo cree, señor Salvatierra? —preguntó el hombre—. Yo veo un hombre herido y casi moribundo sobre la cama, ¿no lo ve usted? —cuestionó con rudeza.
—Mi hijo se ha herido accidentalmente, no entiendo lo que usted hace en mi casa —alegó, insistiendo.
—Permita que lo dude, le hice una pregunta tan sencilla de responder, señor, y usted eligió mentir —señaló el agente.
—No estaba