Capítulo 26. ¿Puedo quedarme?
Natalia se movió ligeramente, sonrió al sentir el calor de Julián junto a su cuerpo, por un momento llegó a pensar que la presencia del vaquero en su habitación, era un sueño y que él aún estaba en Miramar, pero ese despertar le indicaba que todo era real.
—Buenos días, preciosa —susurró él junto a su oído.
El cuerpo de Natalia se tensó y su piel se erizó ante el calor de su aliento, ella se pegó por instinto hacia él, solo Julián era capaz de darle aquella seguridad que sentía.
—Buenos días —m