Céline despertó después del mediodía. Por un momento, la luz tenue y la calidez de las sábanas la confundieron. Instintivamente buscó el cuerpo de Kilian a su lado… pero no estaba.
Y entonces lo recordó.
El golpe del recuerdo fue brutal, como si alguien le hubiera vaciado un balde de agua helada sobre el pecho. Todo volvió de golpe. La explosión. La noticia. El silencio.
Y gritó.
Gritó como si el alma se le abriera desde dentro. Un grito que cruzó las paredes, que bajó por las escaleras y se co