Las últimas semanas habían sido una espiral sin control para Sebastián. Lo que comenzó como una distracción, pronto se convirtió en una rutina decadente: alcohol, fiestas, cuerpos sin nombre y amaneceres vacíos. Había algo en esa fuga permanente que lo mantenía en movimiento… y al mismo tiempo lo hundía más.
Alina, al principio, lo disfrutó. Había sido idea suya salir más, conocer gente, experimentar nuevos lugares, explorar deseos reprimidos. Se sentía joven, libre, excitada. Sebastián era un