El camino de regreso a casa fue silencioso y relajado al principio. Salimos más tarde de lo esperado, por obvias razones.
Me costó mucho despedirme del lugar, pero quedó la promesa de volver.
No quiero emocionarme de más, pero siento que todo fue perfecto, hasta los momentos que no fueron tan felices.
Él parecía más relajado. Parecía que mi promesa había funcionado y yo me la iba a tomar totalmente en serio. Mientras íbamos en el auto, la curiosidad me ganó y tuve que volver al foro de confianz