Viernes. Jamás había esperado un viernes como el de hoy.
La comunicación en el trabajo había mejorado y también mi carga laboral. Amelia me cayó muy bien, y sé que eso le molestaba a Dante.
¿Qué pasó con su padre? Ni idea. No quiso contar, el maldito. Me dijo que cuando se le pasara la rabia hablaría conmigo de eso.
¿De qué rabia? No sé, porque él estaba de lo más sonriente con su padre. Quizás no con Amelia… pero con el papá sí.
El jueves pasaron todo el día juntos y me dejaron a mí trabajando