Desperté tarde a la mañana siguiente.
Molesta porque no había dormido bien, así que me alisté lo más rápido posible y corriendo.
El señor que me llevaba tuvo que esperar un poco.
Llegué a la oficina y pude sentarme con tranquilidad.
Miré mi celular, tenía varios mensajes de Dante.
El primero decía:
Perdona si dije algo indebido.
Nunca es mi intención que te sientas mal, y menos por mi pasado.
Segundo:
Aurora, por favor, responde.
No podemos dejar las cosas así.
Déjame aclarar este malentendid