Dominic hace tres llamadas en diez minutos.
Me siento en la silla junto a la ventana y escucho la parte que me llega. Su voz se mantiene firme en todo momento, lo cual he aprendido que significa que está más inquieto de lo habitual, no menos. El control aumenta cuando el terreno se vuelve inestable. Es una señal que he empezado a interpretar igual que interpreto a los pacientes que dicen que están bien con el mismo tono que usan para decir cualquier otra cosa.
La tercera llamada es a Isobel.
Le