Leí la alerta tres veces.
Las palabras seguían siendo las mismas cada vez. «Conspiración sobrenatural. Fuente anónima. Clínica de fertilidad». La captura de pantalla del expediente de autorización de Orlan, página uno, con el membrete de la clínica a la vista y las firmas lo suficientemente claras como para leerlas en la pantalla del teléfono.
Se ha filtrado.
No de forma selectiva, no controlada, no la versión que íbamos a presentar mañana en una sesión controlada del Cónclave con testimonio fo