Me quedo de pie en el pasillo y vuelvo a leer el mensaje.
Judith Crane no envía mensajes ambiguos. Ella dice lo que piensa y piensa lo que dice, y el mensaje que aparece en mi pantalla es exactamente lo que parece.
El nombre de Dominic Sinclair en el registro de acceso a la clínica. La noche en que murió Maddox. La noche en que Nora estaba allí.
Guardo el teléfono en el bolsillo.
Me tomo tres segundos.
En esos tres segundos repaso cada conversación, cada tarde, cada momento de las últimas seis