—Repite eso —le digo.
La voz de Delia al teléfono es cautelosa y baja. —Tu madre no solo pertenecía al linaje Lunare. Era algo más específico dentro de ese linaje. Algo que no ha existido en el mundo documentado de las manadas desde hace más de doscientos años.
«¿Qué, concretamente?».
«Tengo que enseñarte el documento», dice. «No leértelo por teléfono. Enseñártelo. Esta noche, si es posible. Antes de que la sesión de mañana cambie el registro público de tal forma que haga más difícil controlar