Pavel insistió en que transfiriéramos a Isabella y la mujer del burdel a otra ubicación mientras ellos seguían investigando en el lugar del baile. No había nada normal en la desaparición de Natalia. Podía inventar cualquier excusa, repetir teorías cómodas, pero ninguna encajaba. No cuando había desaparecido en medio de una fiesta controlada, rodeada de seguridad y diseñada para que nada se saliera del guion. Y menos cuando ella no fue la única.
—Cinco mujeres, Leon —dijo Sergei desde el asiento