CAPÍTULO 59: HUIDA
Hazel
Mi respiración es irregular, cada jadeo arde en mi garganta como si inhalara fuego. No puedo parar, aunque el esfuerzo sea un castigo para mi cuerpo débil. Ya no sé cuánto tiempo llevo aquí, atrapada en esta oscuridad. Horas, días… se sienten como meses, como si el tiempo se hubiera detenido para devorarme lentamente.
El veneno o droga que Kara me dio sigue enturbiando mis sentidos. Mi mente racional es apenas un murmullo distante, aplastado bajo una bruma tóxica. Pero