CAPÍTULO 34: EL JUICIO
Hazel
Mi estúpido corazón se acelera como un loco al escuchar a Erik defenderme con esa convicción feroz. Aunque sé que lo hace únicamente porque llevo a su cachorro, no puedo evitar que una chispa de esperanza absurda se encienda dentro de mí. ¿Y si, tal vez, una diminuta parte de él me está defendiendo porque le importo? Pero mi ilusión se tambalea al ver la mirada implacable de Wilax, tan afilada como una daga lista para hundirse en mi carne.
La tensión en la sala es so