A la siguiente mañana, me levanto con mucho trabajo, digamos que no dormí mucho. Conciliar el sueño me fue casi imposible después de la conversación que Nate y yo tuvimos. Le di miles de vueltas al asunto pensando en cómo puedo ayudarlo.
Me dirijo hacia el cuarto de Alma a despertarla, pero parece que ella también está teniendo problemas con eso.
- No quiero ir a la escuela –me dice
- Pero ¿cómo no vas a querer ir si hoy es el gran día? Hoy es tu concierto
- ¡Pero abuela no va a estar ahí!
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