DAMIÁN
El sol golpea con fuerza, filtrándose a través de las ramas de los árboles que bordean el parque.
El aire está cargado de un murmullo constante: familias jugando, parejas paseando, niños corriendo tras pelotas o bicicletas. Es un día cualquiera, pero para mí, no hay nada ordinario en esto.
Cada paso que doy es calculado, cada mirada que lanzo, sospechosa. Estoy en territorio enemigo, aunque nadie aquí lo sepa.
Mi cuerpo está tenso. La sensación de que alguien me sigue no me abandona