Emma
La brisa entra por la ventana rota de la cabaña, llevando consigo un escalofrío que me recorre hasta los huesos.
Luna duerme tranquila en el corral improvisado, con su osito de peluche aferrado a sus pequeñas manos. La observo desde el sillón desvencijado mientras Samuel da vueltas por la habitación, su tensión palpable en cada movimiento brusco que hace.
—Pulga, esto ya no es seguro. Tenemos que movernos —dice, su voz cargada de preocupación mientras junta unas pocas pertenencias en una m