Tyler.
El volante de cuero del todoterreno se sentía frío bajo las manos de Tyler, pero no tanto como el presentimiento que le golpeaba el pecho desde que cruzó el umbral de la mansión. Dejar a Ivy allí, rodeada de sombras y bajo la custodia de un hombre que parecía desmoronarse por momentos, se sentía como una traición personal. Mathew le había dado una orden directa, disfrazada de cortesía: «Vacaciones pagadas para ti, tú esposa e hija, Tyler. Necesito privacidad con mi esposa». Pero en sus o