Capítulo 70: Sombras del jardín.
La noche en la mansión se había vuelto un campo de minas emocional. Tras el encuentro con Mathew, el silencio que quedó en el despacho no era de paz, sino de una vigilancia asfixiante. Ivy sentía que las paredes, decoradas con retratos de antepasados que no eran suyos, la juzgaban. Cada vez que Mathew pasaba por el pasillo, el sonido de sus pasos (Pesados, erráticos) me recordaba que el hombre que amaba se estaba desdibujando, consumido por una paranoia que lo empujaba a ver enemigos incluso en