Su intensa mirada, es un rayo que me atraviesa el pecho y me roba el aliento, dejando mi cuerpo fascinado en cada encuentro, su rocío me inunda por dentro, llegando a los rincones más secretos. Fluye por mis venas el fuego de sus latidos.
— Tita, ¿cómo me veo?
— Preciosa, te dije que ese color verde agua quedaría perfecto, además resalta tus ojos.
Ella se dirige al espejo con paso firme y se contempla con orgullo, el vestido es poco más abajo de las rodillas, con un poco de vuelo en la falda, y