En el jardín del hotel, los invitados se aglomeran en silencio, expectantes ante el inicio de la ceremonia. El sonido de los suspiros y los murmullos de admiración se mezcla con el suave murmullo del viento entre los árboles. Nuestros padres, con ojos llenos de orgullo y emoción, nos observan desde sus asientos reservados. Siento cómo la mano de Adrien aprieta la mía con fuerza y ternura, transmitiéndome su calma y amor incondicional.
La música alcanza su punto culminante y se desvanece en un d