Estoy tomando una ducha cuando escucho el inconfundible sonido de mi celular, que parece una sirena de alarma en medio del silencio. Me apresuro a salir llevándome furiosamente el Tapete, por lo que tambaleo y me sujeto al tendedero de la toalla que, gracias a Dios, es resistente y evita que caiga aparatosamente en el piso del baño. Maldigo por el inmenso susto que me llevo.
Luego de envolverme en la toalla, salgo hacia la habitación donde mi celular seguía sonando sin parar. Ruedo los ojos al